CORAZON DE RADIO

Se pueden comprar muchas cosas: el servicio de streaming para transmitir por internet, un servidor, micrófonos, auriculares, locuciones, gráficas, sillas con ruedas, un sillón, paneles acústicos, mesas y lo que sea que a uno se le ocurra para armar una radio online. Sin embargo, el ingrediente necesario e infaltable para cualquier proyecto que valga la pena no se compra ni se vende en ningún lado, y eso es el corazón. Uno grande, enorme, que cuando late tiene ritmo de tambor salido del áfrica y contagiado en el funk, el rock y el hip-hop.

Radio La Bici tiene de sobra. Se lo siente en su programación musical de raíz negra y embebida de lo más hermoso del rockandroll que desafía lo que digan las modas de turno y sostiene que James Brown es y será el Padrino de todos los que tienen vida en las venas, que Robert Johnson hizo bien en pactar con el diablo en la encrucijada, que Miles Davis es un extraterrextre de un planeta donde el jazz es superior.

Se lo escucha en sus programas de contenido independiente, con una fuerte impronta cultural y musical, sin dejar de lado lo más puro del oficio periodístico y cuidando con obstinación incansable la vieja escuela del espíritu radial: aquella en la que las voces y sonidos evocan la imaginación, y la imaginación mueve mundos.

Se lo ve ni bien se entra, con la biblioteca repleta de libros y comics custodiada por un montón de super-héroes/guardianes, con las guitarras pintadas como arcoíris mexicanos, y con el constante movimiento productores, locutores, periodistas y aficionados que, desde aquella primera emisión en marzo de 2012, son la sangre en las venas de ese enorme corazón que es Radio La Bici.

Radio Labici Radio Labici Radio Labici Radio Labici Radio Labici